martes, 24 de agosto de 2021

Mírame | Macabro XX


Por Diego Rodmor.

No hay nada más genial que descubrir nuevas joyas dentro del género de terror y es muy grato encontrarlas en la filmografía nacional contemporánea. Además de esto, no hay nadie mejor que el Macabro Film Fest para presentar este largometraje dentro de la programación de la edición que ha iniciado, en el marco de la celebración de sus veinte años.

Mírame es una de las propuestas más interesantes de este festival, un trabajo que presenta al cineasta Pavel Cantú y que cuenta con esas tres características básicas dentro de un buen filme del género: una historia que no te deje ir, una atmosfera que incomode al espectador y un aspecto sonoro que respalde todo el relato.

Las actuaciones son más que decentes y cumplen con cada uno de los roles dentro de la historia. La película nos presenta a un adolescente que se muda a la Ciudad de México para vivir con su abuela, luego de que su padre fallece. En este nuevo hogar tendrá que lidiar con una presencia del más allá que no sólo lo aqueja a él, sino a toda la comunidad cercana.


La cinta quizá pueda ser señalada por caer en los lugares más comunes de otras películas similares, pero sabe hacerlo sin soltar al espectador y mostrando una evidente admiración por otros filmes del estilo. El aspecto visual que acompaña a cada escena es de primer nivel y logra jugar con los diferentes escenarios para volverlos verdaderamente tétricos y deprimentes.

Sin pretensión alguna, además de presentar el lago de Xochimilco como escenario principal, este trabajo aborda temáticas como la soledad, la depresión o los feminicidios, apoyándose en un género que se presta para plantear temáticas tan complicadas dentro de nuestra sociedad y también rescatando toda la mística que rodea a los famosos canales mexicanos.

Las jóvenes promesas Alex Alpuche y Regina Reynoso están verdaderamente convincentes dentro del filme y se notan cómodos en sus papeles. Sin duda alguna, levantan un trabajo cuya premisa parece simple pero que en realidad está llena de complejidades y no sólo funcionan en las secuencias dramáticas, sino que exploran toda una gama de emociones, tienen un carisma enorme -principalmente la talentosa Regina Reynoso- y logran generar una química interesante dentro de este cuento mexicano de fantasmas.

Nada mal este imperdible primer trabajo de Pavel Cantú, quien estructura un drama familiar y lo empuja por caminos aterradores y efectivos, mostrando a todo momento una tensión que minuto a minuto va en ascenso. Habrá que seguirle la pista a este director mexicano.


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