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domingo, 21 de octubre de 2018

La Jaula | Reseña

octubre 21, 2018 0


Por Carolina García.

Del negro al color, entrañado a lo verde, a lo azul, a la naturaleza y al viaje en sí mismo. Al recóndito e insoportable reflejo del ser, del que huímos y al que encontramos en cada partícula después de mirar al reflejo, del pasado y del actual...

La ópera prima del director Juan Pablo Blanco emigra al inframundo en un periplo de lo íntimo, vislumbra una parte de él mismo para proyectarlo desde la manufactura mexicana.

Un cameo del director con apenas unas líneas de diálogo, la estructura a golpe de flashbacks, de la infancia que quebró su figura como hombre, Gerardo (Juan Pablo Blanco), el explorador, su niñez forjada en desprecio, rodeado de la inestabilidad humana evocada en depresión. Emma Escalante, la mujer en el desengaño, la madre rota y la némesis de su hijo.


Pasados poco más de quince minutos, la trama se discierne, Felipe se llama el sujeto a cuadro, para después enterarse del juego con las regresiones del pasado, de la evolución del personaje. Luego se dennota el esperpento que puede ser la etapa blanca, atiborrado de sangre, de odio. Para escupir en la adultez y terminar de fallecer en vida después de la huída de la que fue su novia.

El ya galardonado en la Ciudad de México por el Festival de Cine Kinoki, busca entre la naturaleza escondida envuelta en lugares misteriosos del México anónimo, al que pocos han pisado. Una metáfora entre los animales puestos para la caza, el alce y el conejo, puestos para la captura.

Una analogía entre la privación de libertad, el conejo atrapado en la jaula, el hombre atrapado en su ser. Patricio Pasquel, en la piel de Gerardo infante, entrega una visión verósimil, taciturno, hecho fuerte a ratos, hecho triste a otros tantos.


Blanco embarca una imagen orgánica, con rasgos de una vida documental, puesta con la cámara en mano, cuadros movidos sin pena convirtiendo la historia en una compartida con la verdad. El primer largometraje del mexicano despliega un viaje a las ataduras del pasado en el ser humano, desenvuelve los sufrimientos encarnados y vividos de años atrás con una semblanza hecha a lo interpretativo, sin dejar lo personal a un lado.

La jaula llega a cartelera a partir del 19 de octubre, en colaboración con Calouma Films, un cine de goce visual, pictórico, y de perspectiva en cada cerebro.

Trailer



miércoles, 19 de septiembre de 2018

Eugenia: Es hora de rebelarte | Reseña

septiembre 19, 2018 0


Por Carolina García.

La cumbre boliviana envuelta en el monocromo del rodaje a poco más de 80 minutos dirigido por Martín Boulocq, con la ausencia del habla, sin alaridos, sin musita, la intriga en apenas unos minutos. El fastidio de una falsa idea, la “función” entre un par de muslos, la fractura de la Iglesia y el derecho al divorcio más que al voto de la mujer, el femenino del siglo XX.

Eugenia representada a través de los poros de Andrea Camponovo, la ilustración de la mujer en la explotación de su género a lo individual. La cinta comienza con la alegoría del viaje en su vida cometido poco después de su divorcio. Ella en un automóvil de un aparente desconocido, sin ropas, a imagen su piel y en los esbozos del reflejo de la ventanilla, una res.

La lucha por un lugar profesional, su advenimiento, reinvención, evolución y seguir después de la separación, sin tropiezos, ni rencores. A sombra de otro divorcio, el de sus padres. ¿El marido? Del que ha salido por puerta roja, meramente a menciones sin apariciones.


El filme se muestra en un cúmulo del peso social, de los quehaceres implantados para el rol de la mujer en la sociedad, hacer comida, tejer, lavar, se amontonan y estallan en un derrame de desquicia, de soberbia a cuenta gotas de cerveza con la ruptura del hombre y la mujer en la sociedad. El personaje busca aceptación en igualdad de género, engorroso, pues hay que hacerlo, para los quehaceres, para la inversión o el trastoque de la tan llamada caballerosidad, abandonar esos estragos comunes en el género masculino.

Y el ambiente… La favela del país sureño adornada en esa cultura característica del lugar mezclado a lo anglosajón, el nixtamal con la aparición de los pastelillos (cup cakes) a los pocos minutos del rodaje. El contexto se da en un choque de ideas, del feminismo y el machismo, lo propio y lo adoptado. La contradicción resplandeciente.

La corrupción de Camponovo por ideal propio (?) Una fragmentación al rato de un inhumano con la etiqueta social de marido. Un despertar de su género. Y Camponovo se entrega, al natural, como en formato documental, sin ropajes, maquillaje, extravagancias, sin la imposición de un estereotipo. Una de clase media, común. Cualquiera es Eugenia, Boulocq logró el identifique del cansancio de la mujer en otra.


Con una narrativa llena de referentes hace un goce de filme, The broken Woman (Simone de Beauvoir), emblema del feminismo, Tania la guerrillera en tiempos del Che, la única mujer en medio de aquella lucha. El quebrantamiento de la máxima institución de imposición social, la Iglesia. El derecho al voto… La revolución femenil.

Con más de cinco filmes (Los viejos, 2011; Lo más bonito y mis mejores años, 2005; Rojo, 2009), galardonado nuevamente por el Festival Internacional de Cine de Guadalajara como mejor guion por Eugenia, Boulocq estrenará nacionalmente el 21 de septiembre prometiendo la visión de un filme con arrebato femenino en medio de una sociedad machista criada desde la trinchera de la mujer… ¿Contradicción?

Trailer