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jueves, 4 de noviembre de 2021

ANNETTE

noviembre 04, 2021 0

Por Indira García.

Annette es única en su tipo, asombrosa, bizarra e intrigante. Es la primera película en inglés dirigida por el francés Leos Carax, quien también causó controversia con su cinta anterior Holy Motors (2012). El guión está co-escrito con Ron Mael y Russell Mael de la banda Sparks, fusión que da por resultado una ópera rock maravillosa, cargada de drama y tragedia.

Para reseñarla no es necesario dar spoilers y es mejor verla sin mucho conocimiento previo para dejarse llevar por la oscura historia.

La película comienza con una advertencia de no hacer absolutamente ningún sonido durante la obra, ni respirar, mientras nos presenta al cast, dejando en claro que se trata de una representación teatral, estableciendo el tono sarcástico y descarado que mantiene durante las dos horas que dura.

Annette no teme tocar temas delicados y lo hace de frente, sin limitarse, dejando que los sentimientos se despabilen entre personaje y canción. A través de viñetas, con imágenes superpuestas y una narración experimental, la historia se va desarrollando con palabras cuidadosamente bien elegidas y acciones interpretadas al mismo compás.


El director sabe captar cada toma para usar los movimientos tan bien coreografiados para subir la tensión del drama y narrarnos diligentemente la historia. Es fascinante ver el desarrollo de los personajes a través de pocas palabras y la sencillez con la que critica las relaciones interpersonales así como el egoísmo en la búsqueda del beneficio propio.

Hay tres personas esenciales en esta historia: Henry McHenry, un standupero que se regodea de su mala fama y para quien todo es una broma; Ann, su doncella, una cantante de ópera con voz angelical; y Annette, la hija de ambos.

La actuación excepcional de Adam Driver como Henry McHenry es el centro de todo el espectáculo, es difícil pensar en algún otro actor que pudiera haber logrado sostener la película, como lo hizo. Anteriormente lo vimos en un drama familiar igual de desconsolador (Marriage Story, 2019), pero aquí reluce y reafirma su talento y versatilidad. McHenry es excéntrico y explosivo, igual que el guión.

La historia por momentos se siente como tragedia griega, como epopeya, que funciona muy bien en conjunto de las melodías y que demuestra que cada elemento está muy bien pensado. Todo va acorde y con ritmo, como una orquesta bien dirigida.


Marion Cotillard hace un increíble trabajo interpretando a Ann, la actriz ha trabajado en teatro anteriormente y saca provecho de ello aquí. La apariencia inocente y pura de su personaje es la luz que contrasta con la oscuridad de Henry.

Simon Helberg también da una actuación inolvidable, a pesar de que no son muchas sus apariciones en pantalla, su personaje es entrañable y con un desempeño totalmente sorprendente.

Sin embargo y para sorpresa de muchos, Annette es representada por una marioneta. Un arriesgado, pero bien pensado detalle, que dota al personaje de una profundidad inesperada.

La película es totalmente experimental, un musical no convencional que potencialmente podría convertirse en una obra de culto (como The Horror Rocky Picture Show), sin embargo se entiende que por lo mismo no es para todos los gustos. El humor ácido y ofensivo que llega a tener puede incomodar, aunque probablemente esa es su intención.

La representación de cómo se llega a vanagloriar a la gente es una copia certera de la realidad e incita a pensar en nuestro alrededor, y eso también puede asustar.

Se le puede odiar u amar (en Cannes recibió ovación de pie), pero Annette es imperdible.

Trailer


 

lunes, 16 de diciembre de 2019

Marriage Story | Reseña

diciembre 16, 2019 0


Por Eddie Rinctoya. 

Alguna vez Aristófanes relató sobre la historia del amor, en la cual, los humanos eran seres de cuatro piernas, cuatro brazos y dos cabezas. Existían las personas pegadas al mismo sexo masculino, las del sexo femenino y los combinados (de hombre y mujer), pero al ver el poder que cada vez conllevaba estos seres, Zeus temió por su poder, así que con los rayos se encargo de dividirnos en dos a cada uno, y es por eso mismo que pasamos en nuestra vida buscando la otra parte para estar completos, pues nuestra alma se haya dividida desde que nacimos y es la razón por la que nos sentimos perdidos en muchos momentos de nuestras vidas. 
¿pero quien nos enseña sobre la ruptura del que creemos que es esa persona es nuestra otra mitad, Aristófanes lo sabría? 

Historia de un matrimonio del director Noah Baumbach, quien no solo dirige en esta cinta sino también hace el guion, en cierto modo narra parte de su proceso de divorcio con su ex-esposa. La historia se centra en Charlie (Adam Driver), un director de teatro con cierto éxito y su esposa Nicole (Scarlett Johansson), una actriz de teatro quien siente que no ha completado su carrera como actriz por complacer a su esposo y que a través de la cinta vemos el proceso de divorcio de ambos.

Noah Baumbach, quien estrena por segunda vez consecutiva su película en la plataforma de Netflix, llega con una cinta sobre las emociones humanas, en particular sobre la perdida de amor hacía nuestra pareja. En otras ocasiones el director y guionista nos ha presentado cintas como The Meyerowitz Stories (2017), While We´re Young (2014) o Frances Ha (2012), en todas abarcando los problemas emocionales y sociales que tenemos como individuos en las diferentes etapas que vivimos y compartimos: la vejez, el amor, la perdida del amor,  la familia ¿saber con qué propósito estamos vivos?, entre otros. 

Baumbach trabajó con el compositor Randy Newman para la banda sonora, quien recientemente compuso Toy Story 4. De manera acertada llamó a Adam Driver, el cual ha colaborado en varias de sus cintas (ahora se encuentra en la cúspide de su carrera), con la combinación perfecta de Scarlett Johansson, que basta sólo verlos en las múltiples escenas para apreciar el deceso de un amor. 


Marriage Story nos habla del lado pesado del querer, y es que a veces, el amor nos hace sentir mariposas en el estómago, pero hay momentos que de tanto aleteo en el estómago se vomita y por ello, hay quienes dejan de amar, desisten de ver a sus parejas o familia como algo importante. Existe un ego en nosotros, escondido y enclenque como una bacteria en nuestro ser que a veces, solo a veces, ayuda a terminar con aquello que veíamos supremo. No sólo se muere por una falla física de nuestro cuerpo, sino también se muere por las conexiones emocionales que nuestro cuerpo abandona.
Y retomando el párrafo inicial de este texto, quizás pasamos la mayor parte de la vida decepcionados de no encontrar a nuestro amor verdadero o como decía Aristófanes “nuestra otra mitad”. Quizás nos pasa como las langostas, y cito esta historia contada por psicólogo, maestro y escritor Jordan B. Peterson:

Tras perder una batalla, independientemente de lo agresivo que haya sido el combate, la langosta se muestra incapaz de volver a luchar, incluso contra otra a la que haya derrotado en una ocasión anterior. Una combatiente vencida pierde la confianza, en ocasiones durante días. Pero a veces la derrota tiene consecuencias todavía mas graves. Si una langosta dominante pierde el combate de forma lacerante, su cerebro básicamente se disuelve y acto seguido se desarrolla uno nuevo, un cerebro de individuo subordinado mas apropiado para la posición inferior que ahora ocupa. En efecto, su cerebro original no es lo suficientemente complejo para gestionar la transformación de monarca en ultimo peón sin desintegrarse por completo y volver a desarrollarse. Cualquiera que haya sentido una dolorosa transformación tras sufrir un duro revés amoroso o profesional puede sentirse hasta cierto punto identificado con ese crustáceo que una vez lo dominaba todo.

Cuando llega o dejamos el amor en las dos situaciones, dejamos de bombear sangre de alguna manera onírica, pero jamás nos explican que seguiremos respirando, pues nadie muere de amor pero si de suponer ideales.

¿si los humanos fuéramos como serpientes u orugas arrastraríamos nuestra piel mudada para subir nuestro ego? 
Si Historia de un matrimonio les provoco una catarsis, les dejo tres películas que espero busquen y exploren un poco más sobre el tema, al final, las películas son una pequeña terapia de aquellos que han vivido otras cosas que nosotros aún no.

Blue valentine de Derek Cianfrance.

The broken circle breakdown de Felix Van Groeningen.

Once de John Carney.  


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